Tratamiento del Trastorno de Ansiedad

Tratamiento Ansiedad ValenciaEl Trastorno de Ansiedad -o de angustia- es el cuadro más frecuente en psiquiatría y psicología. La ansiedad es un mecanismo adaptativo de respuesta de nuestro organismo ante algo que nuestro organismo percibe como una amenaza. Ese “algo” puede ser tanto una situación como un pensamiento. Así pues, por definición, la ansiedad no es patológica, sino adaptativa, una respuesta sana de nuestro organismo.

Cuando la respuesta ante un estímulo percibido como amenaza es desproporcionada o no existe tal amenaza, aparece la ansiedad patológica, los trastornos de ansiedad. Dentro del grupo de los trastornos de ansiedad podemos encontrar: las crisis de angustia o de pánico, la agorafobia, el trastorno de pánico con o sin agorafobia, el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno de somatización y el trastorno obsesivo compulsivo (TOC).

¿Qué es una crisis de ansiedad?

Las crisis de ansiedad, también llamadas crisis de angustia o ataques de pánico consisten en una sensación de miedo intenso acompañada de algunos de los siguientes síntomas: palpitaciones, taquicardia, sudoración, temblores, escalofríos o sofocos, sensación de ahogo o de falta de aire, opresión o malestar en el pecho, sensación de no poder tragar, náuseas u otras molestias gástricas, sensación de mareo, sensación de irrealidad (desrealización), sensación de estar separado de uno mismo (despersonalización), miedo a morir, miedo a perder el control o volverse loco, sensación de hormigueo en las manos u otras partes del cuerpo. La duración no sobrepasa los 15-30 minutos.

Como la vivencia de una crisis de angustia afecta enormemente al sujeto que la padece, puesto que tiene sensación de muerte, no es raro que quede afectado y presente un temor al padecimiento de futuras crisis. Se desarrolla, pues, lo que se conoce como ansiedad de anticipación, en la que el sujeto está de forma permanente controlando las situaciones bajo el temor de padecer nuevas crisis. Anticipa, por tanto, el peligro, lo cual, obviamente, genera más ansiedad. Asimismo, de forma más o menos rápida, en relación con la personalidad previa del paciente y el número y gravedad de las crisis, desarrolla lo que se conoce como conductas de evitación, es decir, formas de evitar situaciones o conductas que el paciente asocia a la presentación de las crisis. Salir solo de casa, ir en metro o autobús, entrar en almacenes o cines, conducir, etc. Son conductas frecuentes que los enfermos evitan para protegerse del temor que les causan las crisis de angustia.

Si el cuadro se cronifica pueden aparecer nuevos fenómenos, como estados depresivos, secundarios a la desesperanza y frustración de una vida limitada por las crisis, o hipocondría centrada en múltiples temores a padecer enfermedades.

Todos estos trastornos secundarios a las crisis pueden desarrollarse o no, de tal forma que unos sujetos presentan sólo crisis y ansiedad anticipatoria y otros todo el cortejo (conductas de evitación, hipocondría, depresión). La presentación de todo el cuadro o de una parte depende de la personalidad premórbida, más o menos neurótica, de la calidad de las crisis y de que el tratamiento correcto se instaure más o menos rápidamente.

Las diferentes estadísticas, antiguas y actuales, indican que la remisión completa se observa en el 15-25% de los casos, mientras que en alrededor de un 50% la enfermedad cursa crónicamente, con mejorías ligeras o sin mejoría. El 70% de los pacientes generan agorafobia (conducta de evitación de los espacios grandes), que puede complicarse con hipocondría, depresión o abuso de alcohol o tóxicos.

En las últimas décadas se ha aceptado la base neurobiológica de las crisis de angustia, en función de varios elementos: carácter espontáneo, base hereditaria, posibilidad de ser desencadenadas por agentes físicos (lactato sódico, cafeína, yohimbina, CO2) y yuguladas por ciertos psicofármacos. Si el cuadro no se diagnostica y trata de manera adecuada puede cronificarse en forma de crisis intensas o, más frecuentemente, de subcrisis, que son crisis atenuadas. Si el trastorno se cronifica aparecen otros fenómenos, como la ansiedad anticipatoria, las conductas de evitación, la hipocondría y la depresión.

¿Cómo se trata una Crisis de Ansiedad?

El tratamiento inmediato de una crisis de ansiedad consiste en la administración de una benzodiacepina vía sublingual; es decir, le daremos al paciente un ansiolítico que se pondrá debajo de la lengua y le hará efecto en pocos minutos.

Debajo de una crisis de ansiedad suele haber algún problema que es necesario explorar. Es aconsejable si estamos sufriendo crisis de ansiedad con cierta frecuencia consultemos con un especialista en psiquiatría para valorar si necesitamos tratamiento farmacológico o psicológico.

Para cortar las crisis se precisan psicofármacos (antidepresivos y/o ansiolíticos), así como psicoterapia cognitivo-conductual para vencer las conductas de evitación.

¿Qué es un Trastorno de Ansiedad Generalizada?

El paciente con trastorno de ansiedad generalizada es una persona que se encuentra excesivamente preocupada por aspectos habituales de su vida cotidiana, saben que se preocupan demasiado pero no lo pueden evitar, no pueden relajarse, les resulta muy difícil concentrarse, y por ello tienen pequeños olvidos con frecuencia.

Esta situación de preocupación constante hace que se sobresalten con facilidad, que se encuentren agotados, que no puedan dormir y que tengan síntomas de ansiedad, incluso crisis de pánico.

En la ansiedad generalizada, los síntomas no se presentan en forma de episodios o crisis, sino de manera permanente, aunque el curso del trastorno es también crónico. El tipo de síntomas es superponible al que hemos descrito para las crisis de angustia, si bien no se observa la vivencia de muerte y los síntomas en general son más atenuados. Inquietud o impaciencia, fatiga, sobresaltos, tensión, temores difusos, inseguridad, dificultades de atención y concentración, insomnio de conciliación y pesadillas, dolores varios y difusos, palpitaciones, opresión precordial, ahogo, náuseas, mareo, sudoración, escalofríos, etc. son algunos de los síntomas de la ansiedad generalizada.

Los síntomas suelen aparecer en sujetos con personalidad neurótica y en situación de conflicto. Si no se diagnostica y trata el cuadro, suele cronificarse con fluctuaciones, de forma que en ciertos períodos está atenuado y en otros la clínica perturba gravemente al paciente.

¿Cómo se trata el Trastorno de Ansiedad Generalizada?

El tratamiento inmediato de una crisis de ansiedad consiste en la administración de una benzodiacepina vía sublingual; es decir, le daremos al paciente un ansiolítico que se pondrá debajo de la lengua y le hará efecto en pocos minutos.

Debajo de una crisis de ansiedad suele haber algún problema que es necesario explorar. Es aconsejable si estamos sufriendo crisis de ansiedad con cierta frecuencia consultemos con un especialista en psiquiatría para valorar si necesitamos tratamiento farmacológico o psicológico.

Los fármacos antidepresivos suelen ser ineficaces, mientras que los ansiolíticos son útiles y la psicoterapia ineludible para descubrir y tratar el conflicto de fondo.

¿Qué es el trastorno hipocondríaco?

El trastorno hipocondríaco es un trastorno de ansiedad en el que el paciente tiene miedo de padecer una enfermedad o está convencido de tenerla a raíz de la interpretación que él mismo realiza de sus propias síntomas somáticos. Un ejemplo sería el de la persona que tiene diarrea o estreñimiento y piensa que puede tener un cáncer de colon. Además, en el trastorno hipocondríaco, la preocupación del paciente persiste aún después de haberse realizado las pruebas médicas que demuestran la ausencia de enfermedad. Es decir, en nuestro paciente ejemplo, aún teniendo un resultado normal de una colonoscopia, la preocupación por padecer un cáncer de colon se mantendría.

¿Tiene tratamiento el trastorno hipocondríaco?

Sí. El tratamiento del trastorno hipocondríaco se basa, por un lado, en el tratamiento farmacológico que el psiquiatra determine más adecuado para cada paciente y en el tratamiento psicoterapéutico por otro lado. Gracias a la combinación de ambos tratamientos muchos de los pacientes con este trastorno consiguen llevar una vida normal.

Tratamiento para la ansiedad

¿Qué medicamentos se utilizan para tratar la ansiedad?

Son varios los tipos de medicamentos que podemos utilizar para tratar la ansiedad. Los más conocidos quizá sean los ansiolíticos o benzodiacepinas; son los ideales para tratar una crisis de ansiedad, para el momento agudo. Pero la base del tratamiento, es decir, los medicamentos que nos van a ayudar a curar la ansiedad, son los antidepresivos, los mismos que utilizamos para tratar la depresión.

Además de los ansiolíticos y los antidepresivos hay otros fármacos que se pueden utilizar para tratar la ansiedad. Por ejemplo, en el caso del trastorno de ansiedad generalizada se puede utilizar la pregabalina, un fármaco del grupo de los antiepilépticos que posee efecto ansiolítico.

¿Son adictivos los medicamentos para tratar la ansiedad?

Es importante tener en cuenta que si el paciente sigue adecuadamente la pauta prescrita por su psiquiatra y el seguimiento es el adecuado, ningún tratamiento produce adicción. Cuando nos encontramos ante un caso de dependencia o adicción a un fármaco de los utilizados para tratar la ansiedad, ansiolíticos principalmente, suele ser debido a que el paciente no ha tomado adecuadamente la medicación porque ha tomado más de la prescrita o porque no ha sido revisado por el especialista con la frecuencia necesaria.

Llevo mucho tiempo tomando ansiolíticos, ¿podré dejar de tomarlos?

Lo primero que tenemos que tener claro es que sí, que se puede, pero antes de dejar de tomar cualquier tratamiento siempre debemos consultar con el especialista. Éste debe evaluar muy bien en qué estado se encuentra el paciente para ajustar las dosis y diseñar un plan de reducción de dosis progresiva; unas veces será suficiente con bajar la dosis poco a poco y otras veces deberemos sustituir el ansiolítico por otro fármaco que no produzca dependencia. Con voluntad y paciencia, prácticamente todo es posible.

¿Cuánto tiempo tardan en hacer efecto los medicamentos para la ansiedad?

Los ansiolíticos hacen efecto en pocos minutos pero su efecto dura sólo unas horas.

¿Qué me puede pasar si dejo de golpe el tratamiento para la ansiedad?

Cuando dejamos de tomar de golpe el tratamiento de la ansiedad, bien porque ya nos encontramos bien o porque olvidamos tomarlo, se produce el llamado efecto rebote: la reaparición de los síntomas con una intensidad igual o mayor a la que presentábamos al inicio del tratamiento.

¿Qué es la Ansiedad?
¿En qué consiste una Crisis de Ansiedad?
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