Trastornos del Espectro Autista

Se manifiestan a través de distintas áreas de funcionamiento anormal que, superponiéndose e interactuando, dan lugar a una sintomatología compleja, abigarrada pero bastante específica. A continuación describimos los síntomas del autismo más grave, con el fin de proporcionar una idea clara del trastorno, teniendo en cuenta que en los casos menos graves pueden no darse todos ellos con el mismo grado de severidad.

   Trastornos de la relación social: ausencia parcial o absoluta de reciprocidad social y respuesta emocional; no establecen vínculos socioafectivos significativos; el contacto ocular no existe o es huidizo y la falta de interés por la voz humana es evidente; lo mismo ocurre con la sonrisa social o la gesticulación propia de querer ser cogido en brazos; puede haber aversión al contacto físico con otras personas; no comparten intereses ni actividades y carecen de empatía. A los dos años de edad, no mirar a los ojos y sí a la boca de los otros puede ser un biomarcador potencial precoz de autismo (Jones y cols., 2008).

El lenguaje y la comunicación están gravemente alterados: el habla suele retrasarse y en muchos casos no llega a establecerse; las ecolalias son habituales; si existe lenguaje no suele ser comunicativo y carece de intencionalidad social y el habla suele ser átona, arrítmica y carente de inflexiones; la comprensión y la comunicación gestual también se encuentran afectadas.

Relación con el mundo físico peculiar: estilo rígido e inflexible en las formas de jugar y en el carácter ritualista de la utilización de objetos; la alteración de sus rutinas puede desencadenar crisis de ansiedad dramáticas; el juego simbólico resulta imposible para estos niños.

   Trastornos de la modulación sensorial: indiferencia ante llamadas y órdenes verbales o ante ruidos intensos y bruscos que asustarían a otros niños; en otras ocasiones puede ocurrir el fenómeno contrario que expresan mediantes frotes, golpes, etc. La estimulación vestibular se ve implicada en los balanceos, giros sobre sí mismos, movimientos rítmicos de la cabeza y estereotipias motoras corporales diversas.

   Trastornos del movimiento: estereotipias, manierismos y rituales, contínuos o intermitentes, que no parecen ser plenamente voluntarios.

   Discapacidad intelectual: aunque algunos autistas tienen un nivel intelectual dentro de la normalidad, 3 de cada 4 sufren algún grado de discapacidad intelectual.

En 1 de cada 4 casos el autismo suele ir acompañado de trastornos cerebrales orgánicos.

Fuente: Introducción a la psicopatología y la psiquiatría (J. Vallejo Ruiloba, 8º edición).