Trastornos afectivos

Trastornos depresivos y trastorno bipolar.

   Trastornos depresivos: la Depresión Mayor puede aparecer en cualquier momento de la evolución infantil y adolescente. Síntomas: humor depresivo persistente (tristeza), irritabilidad, anhedonia (incapacidad para disfrutar) generalizada, sentimientos de culpa, fatiga, pérdida de intereses e iniciativas, dificultades de agitación o lentitud psicomotora, trastornos del sueño y del apetito e ideación suicida; las manifestaciones de este tipo de cambios varían según la edad del niño. Las molestias somáticas acompañan con frecuencia a la depresión infantil (dolores abdominales, cefaleas y náuseas); las alucinaciones no son infrecuentes, sobre todo en niños pequeños; los delirios son más frecuentes en adolescentes; las ideas de muerte se dan casi con la misma frecuencia en niños que en adolescentes, aunque los intentos de suicidio ocurren más a menudo en los segundos; el suicidio consumado se produce en alrededor del 3% de los casos, lo que supone seis veces más que en la población general. También se ha descrito el Trastorno Distímico infantil, considerado como un marcador precoz de enfermedad afectiva recurrente. En lo referente al tratamiento, la intervención psicoterapéutica y psicosocial es imprescindible, incluyendo psicoeducación, intervención de apoyo individual e implicación de la familia y la escuela; cuando la depresión es moderada o grave es necesaria el tratamiento psicofarmacológico, siendo los ISRS los fármacos de elección.

Trastorno bipolar: de inicio generalmente muy temprano, presenta diferencias en lo que a la sintomatología se refiere según la edad (niños o adolescentes). En el DSM-5 se describe también el Trastorno de disregulación grave del humor, con elevada y persistente irritabilidad y episodios de ira y agresividad, que puede resultar difícil de diferenciar de casos de trastorno bipolar en niños, y especialmente en sus primeras etapas en que los síntomas pueden ser más inespecíficos. Sin embargo, estos pacientes suelen evolucionar con más frecuencia a trastornos depresivos.

Fuente: Introducción a la psicopatología y la psiquiatría (J. Vallejo Ruiloba, 8º edición).