FAQ´s

En este apartado vamos a hablar del tratamiento psicológico o psicoterapia. En la práctica clínica, para lograr una recuperación completa del paciente, unas veces sólo es necesario el tratamiento farmacológico, otras veces sólo es necesaria la psicoterapia, y otras muchas es necesaria la combinación de ambos tipos de tratamiento, tanto el farmacológico como el psicoterapéutico.

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Así pues, vamos a explicar qué es y en qué consiste la psicoterapia, los tipos de psicoterapia existentes y en qué tipo de situaciones es conveniente utilizar cada una de ellas.
En primer lugar definiremos el concepto de psicoterapia según Meltzoff y Kornreich (1970) como “una aplicación planificada y documentada de las técnicas derivadas de los principios psicológicos establecidos, llevada a cabo por personas cualificadas y entrenadas en la comprensión de estos principios y en la aplicación de estas técnicas, con la intención de ayudar a los individuos a modificar aquellas características personales, tales como sentimientos, valores, actitudes y conductas, que son juzgadas como inadaptadas o desajustadas”.
Hablaremos entonces de la psicoterapia dinámica, la terapia cognitivo-conductual, la terapia familiar y el cada vez más conocido “mindfulness”.
La Psicoterapia Dinámica fue, históricamente, la primera en realizar un intento de tratamiento psicológico por parte de los médicos del siglo XIX, y se centra en un abordaje global del paciente, mientras que la cognitivo conductual se ocupa de procesos psicológicos (cognición) y de las conductas patológicas, la rehabilitación neurocognitiva busca mejorar una alteración funcional como podrían ser el lenguaje o la memoria, y la terapia sistémica o familiar busca un tratamiento a nivel interpersonal. La Psicoterapia Dinámica tiene su base en los principios teóricos y técnicos generales del psicoanálisis clásico de Freud.
La Psicoterapia Dinámica se basa en entrevistas abiertas no dirigidas, en la escucha de la biografía global del paciente, de sus deseos, frustraciones, sueños, quejas, irracionalidad, relaciones y conflictos con las personas significativas, relación con el propio psicoterapeuta, transiciones vitales, duelos, etc. Pero esto no implica que el resto de psicoterapias no beneficien al paciente puesto que con ellas la mejoría global del paciente es secundaria al abordaje de un aspecto disfuncional como podría serlo la cognición distorsionada en un paciente depresivo. De hecho, la terapia cognitivo conductual ha demostrado mayor eficacia que la psicoterapia dinámica en las mayoría de los estudios clínicos controlados.

La Psicoterapia Cognitivo Conductual, que se basa en la terapia cognitiva cuenta con los siguientes postulados básicos:
. Las cogniciones influirán tanto en nuestras emociones como en nuestra conducta.
. La existencia de pensamientos irracionales generará una conducta problema.
. El objetivo de todo tratamiento cognitivo será eliminar o reducir las cogniciones irracionales que desencadenan la sintomatología manifiesta.

Como norma general, en el abordaje cognitivo-conductual se realizan de 20 a 30 sesiones de unos 45 minutos cada una. Como técnicas utilizadas encontramos:
. La reestructuración cognitiva, que consiste en cambiar pensamientos irracionales o formas de pensar y sustituirlos por pensamientos o cogniciones más adecuadas.
. La detención de pensamiento, que se trata de una técnica de distracción empleada para controlar pensamientos excesivos (por ejemplo, en el trastorno obsesivo-compulsivo).

Indicaciones de la Terapia Cognitivo Conductual:

. Pacientes motivados y con una actitud activa hacia el tratamiento y en los que no haya fracasado previamente un tratamiento de este tipo.
. Trastornos que requieran una intervención rápida y que debido a su gravedad (por ejemplo, trastornos obsesivos o trastornos de la conducta alimentaria graves) no pueden demorarse en exceso los resultados positivos de un tratamiento.

Contraindicaciones de la Terapia Cognitivo Conductual:

. Pacientes poco motivados y/o motivables, con una actitud pasiva hacia el tratamiento.
. Trastornos en los que exista un problema de personalidad y/o un conflicto intrapsíquico del paciente, que requiera un abordaje menos invasivo y que ofrezca un apoyo más a largo plazo.
. Desaconsejado, aunque no contraindicado, en problemas conductuales susceptibles de abordaje con terapia sistémica familiar por existir primariamente un problema interpersonal -de pareja, de familia…-.

La Terapia Familiar Sistémica centra su atención en observar las relaciones interpersonales, de pareja, entre padres e hijos, entre hermanos e incluso entre los miembros de equipos de profesionales que solicitan la supervisión de su trabajo como grupo. Sus indicaciones son las siguientes:
. Conflictos familiares y conyugales en los que los síntomas del paciente están situados en la esfera interpersonal: crisis graves ligadas a un cambio del estadio del ciclo vital, duelos patológicos, problemas de adaptación social en inmigrantes, etc.
. Problemas psiquiátricos en la infancia: fobias escolares, enuresis y encopresis, enfermedades psicosomáticas graves, etc.
. Trastornos del adolescente: estados depresivos, conductas antisociales, consumo y dependencia de tóxicos, pueden tener que ver con problemática familiar en el estadio familiar de familia con hijos adolescentes.
. Trastornos psiquiátricos graves como la esquizofrenia o el trastorno bipolar, sobre todo a partir de la aparición de recaídas que generan sobrecarga y desesperanza en las familias.
. Toxicomanías y alcoholismo cuando la familia pasa dela condescendencia a patrones restrictivos y persecutorios.
. Enfermedades somáticas invalidantes o mortales en las que la intervención terapéutica puede paliar su influencia en el funcionamiento familiar.

Mindfulness o Atención Plena: La meditación es una práctica fundamentalmente cognitiva, cuyo objetivo es el adiestramiento psicológico mediante el cultivo de la atención sobre los propios procesos mentales, sin analizarlos. Durante los últimos 20 años, ha habido un interés creciente en la adaptación de la meditación, sobretodo la meditación basada en la Atención Plena de la tradición budista, al tratamiento de trastornos psicológicos, que ha confluido en la aparición de un nuevo movimiento dentro de la psicoterapia actual, que se ha llamado las Terapias basadas en la Atención Plena y la Aceptación (Hayes, 2004; Baer, 2006). Una de las terapias más importantes de este movimiento, tanto a nivel de implantación en centros de salud como a nivel de respaldo empírico, es el Mindfulness-Based Cognitive Therapy (Terapia Cognitiva basada en la Atención Plena, TCAP).
La TCAP es un programa de entrenamiento en meditación y en terapia cognitiva de 8 semanas de duración, desarrollado por Segal, Williams y Teasdale (2003). La TCAP incorpora el programa para la reducción del estrés Mindfulness Based Stress Reduction (MBSR) desarrollado por Jon Kabbat-Zinn (Kabbat-Zinn 1990), al marco clásico de la terapia cognitiva de la depresión (conocimiento de la existencia de pensamientos disfuncionales en estados de ánimo disfórico, registro de pensamientos automáticos, práctica diaria, etc.). Inicialmente, la TCAP se desarrolló para evitar las recaídas en depresión en pacientes con depresiones recurrentes. Pero en este trabajo, se ha adaptado al tratamiento de pacientes con sintomatología depresiva, aunque no en fase aguda.
A día de hoy la terapia basada en mindfulness tiene múltiples aplicaciones clínicas, habiendo demostrado su efectividad en estudios clínicos, y se puede aplicar en un amplio abanico de patologías: ansiedad, depresión, trastorno obsesivo compulsivo, adicciones, trastornos de la conducta alimentaria, etc.